Cuando la ley del mínimo esfuerzo, te acerca a tu felicidad

Invitación irresistible

 

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¿Te ha pasado alguna vez que te esfuerzas tanto en que te salgan las cosas, que llega un momento en el que te bloqueas, te frustras y te sale justo todo lo contrario a lo que estás deseando? Seguramente hayas contestado que sí, ¡verdad!

 

Pero ¿por qué crees que te pasa eso?, si te estás esforzando, debería salirte todo lo que estás haciendo bien, y no lo contario.

 

En este post te voy hablar sobre  la ley del mínimo esfuerzo, o sentido común, que me gusta más 🙂 , y que a veces nos olvidamos de él, yo la primera.  Esta ley, dice que cuando algo se puede hacer de diferentes maneras, siempre la mejor opción es la que implique un menor gasto de energía

 

El escritor FrancéAndré Gide, decía que “El secreto de mi felicidad está en no esforzarse por el placer, sino en encontrar el placer en el esfuerzo

 

Disfrutar de tu felicidad

 

¿Crees que es más eficiente, lo que te lleva a obtener el mismo resultado empleando menos esfuerzo? ¿O eres de los que piensa que es mejor esforzarse, esforzarse y esforzarse aunque no te estén saliendo las cosas…? 

 

 

Por qué deberías plantearte que a veces es mejor la ley del mínimo esfuerzo

 

Cuando consigues algo con esfuerzo lleva implícita la superación de grandes obstáculos, por lo que parece que tiene más valor que si lo hicieras sin esfuerzo. Ahora bien, no siempre un mayor esfuerzo genera mejores resultados.

 

Te pongo un ejemplo: tú puedes llevar la contabilidad a mano. Sumar, restar y hacer todas las operaciones a través de cálculo manual. Lo mismo se logra con un software en mucho menos tiempo y con mayor garantía de no cometer errores. En ese caso, la cantidad de esfuerzo invertido no es proporcional a los resultados obtenidos. En realidad, en el primer caso, hubo un derroche de energía, de tu energía

 

La ley del mínimo esfuerzo no intenta eliminar la dificultad, ni te anima a elegir solo tareas que sean fáciles.  Se centra más bien en encontrar la manera de reducir el esfuerzo necesario para alcanzar un objetivo. 

 

 

En estas 4 claves verás como la ley del mínimo esfuerzo te ayudará a mejorar tus resultados, y ahorrarás energía en el proceso

 

 

1.    Renuncia a controlarlo todo y deja que fluyan las cosas

 

 

Dejar de controlar

 

La ley del mínimo esfuerzo está estrechamente relacionada con renunciar al control y dejar que todo fluya.

 

A veces haces grandes esfuerzos, y las cosas no salen como esperabas. Te sientes agobiado por todo lo que tienes que hacer y cada vez te cuesta más hacerlo. Quizás pienses  que no puedes dejar de controlar las cosas, y que tener una actitud relajada o despreocupada, no te va a ayudar a conseguir el resultado que esperas.

 

La actitud obsesiva frente al trabajo fácilmente te conduce al estrés y luego al bloqueo. De ahí a la frustración hay un solo paso. Lo que haces no es proporcional a lo que consigues. Cuando te esfuerzas en terminar algo que no te está saliendo, terminas hartándote de ello

 

Es entonces cuando inicias tu lucha internar,  entre seguir esforzándote, ya que tienes obligación de hacerlo, o relajarte y dejar que fluyan las cosas. Es tanta la energía emocional que utilizas en este debate que terminas completamente fatigado, al tiempo que tus resultados no son los mejores.

 

La productividad no depende de la cantidad de energía que inviertas, sino de la claridad y la inspiración que guíe tus acciones.

 

 

2.    Si estás inspirado serás más productivo

 

¿Existe una forma más sencilla de hacer lo que estás haciendo? ¿Hay pasos innecesarios que podrías acortar, eliminar? Piensa en cinco o seis maneras diferentes de hacer lo mismo. Evalúa. Cuestiona. Deja fluir la creatividad. Permite que la inspiración aparezca y verás cómo se te ocurren métodos mejores y, sobre todo, más fáciles.

 

La ley del mínimo esfuerzo señala que lo fácil en principio debe ser valorado como bueno. También plantea que menos es más. los caminos más sencillos, que impliquen menos esfuerzos, son los mejores. Hay ocasiones en las que una actitud menos perfeccionista puede conducirte potencialmente a obtener mejores resultados. ¡Mejor hecho que perfecto!

 

 

3. La mente debe ser libre para fluir

 

Una mente libre para fluir es más eficaz y ahorra muchos esfuerzos. Lo que muchas veces no conoces es la manera de lograr que tu mente fluya.

Según los principios de la ley del menor esfuerzo, se deben cumplir cinco condiciones para que esto suceda. Son las siguientes:

 

  • Trabaja en ti para quejarte menos y dejar de culpar a los demás.
  • No intentes cambiar una situación porque sí, más bien acéptala, procurando comprenderla.

 

  • Intenta observar tu problema como si fueras un espectador y no el protagonista del mismo.
  • Abre la mente y sé receptivo a las nuevas opciones y los nuevos caminos.

 

  • Trabaja por encontrar nuevas respuestas y soluciones, hasta que aparezca alguna que realmente te motive a actuar.

 

La resistencia obstinada a aceptar las situaciones solo contribuye a que te bloquees. Las quejas, el culpar a otros y el renegar de la realidad son formas de resistencia. Cuando se logra superar ese rechazo a cambiar de esquema, se da el paso decisivo para que la mente comience a fluir. Esto facilita que emerja la inspiración, la creatividad y la mente sea libre para fluir.

 

 

4.     Disfruta mientras haces las cosas

 

Cuando disfrutas de lo que haces, sueles obtener mejores resultados. Ya que pones toda tu ilusión, deseo e interés en ello. El tiempo vuela y no tienes problema en hacer un esfuerzo de más porque todo quede mejor, fluyes ya que no lo ves como un esfuerzo sino como un disfrute para ti.

 

Siempre hay una forma de conectar cualquier  cosa que hagas con algo con lo que disfrutes  

 

Sentido común, creatividad, disfrute buscando tu bienestar, todo ello te hará elegir el camino más fácil para hacer mejor, y con menos esfuerzo, obteniendo los resultados de una forma mucho más natural, sin agobiarte ni estresarte.

 

 

¿Sabes que es la ley del esfuerzo invertido?

 

No hacer nada

 

«Lo que tienes que hacer es nada»Alan Watts   fue un filósofo británico y uno de los divulgadores más importantes del Zen en Occidente, para quien la existencia y el sentido del humor nunca podían separarse. Su obra trata sobre temas como el desarrollo de la consciencia, la construcción de la identidad, la naturaleza de la realidad, o la búsqueda del sentido y de la plenitud

 

Con su teoría del esfuerzo invertido, Watts dice que muy a menudo  debes esforzarte para aprender, crecer e integrar nuevas habilidades, no es menos cierto que en determinadas ocasiones para que las cosas salgan bien debes serenarte, contemplar con un cierto distanciamiento la complejidad de las cosas, es en esa actitud serena, templada y meditada donde encontrarás la solución y no en hacerlo con la acción agitada y precipitada sin reflexión.

 

La Teoría del esfuerzo invertido pasa por la consciencia, no por la resignación. Es decir, si yo soy consciente de que no puedo con ello y lo acepto, ello me permitirá hacer frente a la situación de una manera diferente, gracias al aplomo que nace de la serenidad y la templanza, quizás dos de tus mejores aliados a la hora de actuar

 

Marco Aurelio,  decía que “la sabiduría consiste en el arte de diferenciar lo que podemos cambiar de lo que no”Watts  pone un ejemplo muy gráfico para explicarnos su teoría: si te mueves mucho y desesperadamente una vez has caído al agua y no sabes nadar, más que salir a flote, lo que harás es vaciar tus pulmones de aire, perder flotabilidad, agotarte físicamente y facilitar el hundimiento y el ahogo; en cambio, si estás quieto y procuras retener el aire en tus pulmones, te mantendrás a flote.

 

Por tanto lo que hay que hacer es aplicar el esfuerzo invertido, es decir aprender a nadar, para que la próxima vez que caigas al agua sepas cómo salir eficazmente de ella sin tanto esfuerzo.

 

El paso previo a cualquier acción coherente es la comprensión. Si te agitas, si te precipitas, si emprendes acciones que disipan tu energía sin ton ni son, no tendrás tiempo de comprender lo que tienes que hacer, y lo que es peor, lo que hagas puede llegar a ser contraproducente

 

El sabio Patanjali decía que “Si te esfuerzas demasiado no te resultará; no te esfuerces y sucederá”.

 

La sobreexcitación, la agitación, la precipitación o la brusquedad no son buenas compañeras para la reflexión necesaria, mientras que la serenidad es siempre buena consejera para conectar con la lucidezSerenidad, reflexión, comprensión, acción.

 

 

Por qué a veces recibes lo contrario de lo que buscas

 

 

Lo contrario de lo que buscas

 

Cuando el esfuerzo mental se frustra, entra en tensión, consigues siempre lo contrario de lo que deseas. La sugestión de impotencia, para sobreponerse a esa frustración es muy elevada, por lo que tu subconsciente está siempre controlado por la idea dominante de que no vas a poder hacer lo que quieres hacer, tu mente ya ha tomado la decisión de que por mucho que te esfuerces no saldrá como quieres

 

El célebre Psicólogo francés Coué, definía la ley del esfuerzo inverso de la siguiente manera: Cuando hay conflicto entre la imaginación y la voluntad, es siempre la imaginación la que gana

 

Tu subconsciente va a aceptar la más fuerte de las dos proposiciones contradictorias. El trabajo hecho sin esfuerzo, es siempre el mejor. Es necesario que comprendas que tu error, está simplemente en tanto esfuerzo. No pruebes jamás a contradecir a tu subconsciente ejerciendo tu idea a través de tu voluntad. Todos esos esfuerzos te conducirán al fracaso, y obtendrás lo contrario que estás buscando.

 

Un sencillo ejemplo:

Los estudiantes en  época de exámenes, hacen un esfuerzo enorme antes del mismo, en recordar  todas las posibles preguntas de ese examen, preguntas que ellos ya han estudiado durante el curso. Llegado el momento y por causa del esfuerzo exagerado y la enorme tensión producida muchas de esas preguntas desaparecen, y no hay forma de contestarlas

Al terminar el examen y salir a la calle, una vez desaparecida la tensión, esas mismas preguntas tienden a recordarse con gran facilidad. Sencillamente porque la tensión mental ha desaparecido

Haciendo un gran esfuerzo para recordar, la idea dominante del fracaso será incrementada, ésa es la causa del fracaso en la mayoría de las ocasiones.

 

Con este ejemplo, ves claramente lo que dice la ley del esfuerzo inverso, y de obtener lo contrario de lo que has deseado. ¿Te ha pasado alguna vez? Seguro que sí, quizá ahora no te venga a la mente, cuando estés relajado te vendrá 😉 

 

 

El no pienses en…, es la invitación más irresistible

 

Invitación irresistible

 

Lo que estas rechazando como negativo te va atrayendo hacia él, como un poderoso imán. El “No” es la gran provocación. La invitación más irresistible. Cuando insistes en evitar algo, la presencia de este “algo”, de este “evitar” se va haciendo insoportable, hasta el punto de dominar y ocupar toda tu atención. Sólo piensas en eso, y estás dominado por aquello que estas rechazando.

 

Esto sucede porque pones toda tu atención en el resultado. Es tu miedo a no lograr el resultado que deseas

 

Un cuento sabio Zen lo explica de la siguiente manera:

 

Un joven muy impaciente e impetuoso exigió, en una ocasión, a un maestro espiritual que le revelara inmediatamente el secreto de la Iluminación.

 

El maestro le respondió que no había ningún problema, únicamente que el joven tenía que cumplir un requisito previo, pues de lo contrario, con tan sólo oír el secreto, podría morir. “Y te advierto que el requisito es difícil de cumplir”, le dijo el maestro.

 

“¡Dime de una vez de qué se trata!”, gritó el joven impaciente.

 

“Para poder escuchar el secreto, has de permanecer todo el día anterior sin pensar en monos”, le reveló el maestro.

 

“¿Sin pensar en monos?”

 

“¡Exacto! Durante veinticuatro horas seguidas has de evitar completamente el tener pensamientos sobre monos”, le aclaró el maestro.

 

“¿Pero qué tontería es esa? ¡No hay nada más fácil que lo que me pides!”, replicó el muchacho.

 

“¡Muy bien! Pues mañana te espero a esta misma hora. Y si has conseguido estar las veinticuatro horas sin pensar en monos, te revelaré el secreto de la iluminación”. Y se despidieron hasta el día siguiente.

 

Puedes imaginar lo que le ocurrió al jovenzuelo impetuoso. Tan sólo partir, comenzó a “comerse el coco”:

 

“¡Qué raro! ¡Pero, bueno, no hay ningún problema! ¡Yo nunca me he interesado por los monos…! ¡En mi vida me han importado un bledo los monos…! ¿Qué se me habrá perdido a mí con los monos…?” Y dale que te pego con los monos… “¿Pero que estoy haciendo? ¡Si ya estoy pensando en monos…!

 

¡Sin darme cuenta, no hago más que pensar en monos…! No paro de darle vueltas y más vueltas al tema de los monos! ¡Tendré que empezar de nuevo y contar veinticuatro horas a partir de este momento! ¡Y esta vez tendré más cuidado!”

 

Pero al siguiente instante de haberse hecho semejante propuesta, ya estaba de nuevo de vuelta con el tema de los monos…Y de nuevo volvía a intentar dejar de pensar en ellos… y de nuevo volvían a saltar en su cabeza… Más y más monos… Cada vez más monos…

 

Al día siguiente no acudió a la cita con el maestro. Ni al otro día tampoco… De hecho, no le quedó más remedio que convertirse en un amaestrador de monos.

 

Si tratas de hacer algo sin comprender los fundamentos, el resultado será justo lo contrario

 

Relájate, no te esfuerces tanto, porque solo puedes hacerte consciente mediante la relajación, no con el esfuerzo. Mantente tranquilo, en calma, en silencio, porque sólo puedes lograr tus objetivos en la vida desde la calma, la paz interior y la serenidad.

 

Cuando no hay paz interior, sino lucha, resistencia, aquello que deseas lograr o aquello que deseas evitar, persiste. Como ya has visto en este post, esto sucede porque pones tu atención en el resultado, tienes miedo a no lograr tus objetivos. Adopta la postura de “no lucha” contra una situación. Acepta todo lo que viene a tu vida, sin poner resistencia, simplemente aceptando, comprendiendoEs una Ley fundamental de la vida.

 

Si deseas algo, trabájalo con dedicación, pero desentiéndete de los resultados, no te obsesiones con el resultado, no pongas tu atención en el resultado sino en los pasos que realizas para lograrlo. Confía en el Universo, en que todo saldrá bien

 

Espero que con este post te hayas dado cuenta que a veces es mejor dejar de controlarlo todo, que fluyan las cosas, y hacer el mínimo esfuerzo para obtener el mayor resultado. Si  te ha gustado y crees que podría ser de utilidad para alguien más, te animo e invito a que lo compartas, el esfuerzo va a ser mínimo y el beneficio para la persona que lo reciba muy elevado. ¡Gracias por tu colaboración en difundirlo! 

 

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Mariví

 

Sigue viajando por estos post, y siendo feliz a tu manera haciéndolo…

 

 

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Mariví Porras

Mariví Porras

Por encima de todo soy una buscadora innata de la Felicidad, tanto que lo he convertido en mi propósito de vida creando Tu Amiga Online, para ayudarte, y enseñarte a Crear la Vida que Deseas Vivir, a fortalecer tu autoestima siendo tu mejor amiga, tu mejor amigo, esa es la mejor manera que conozco para que seas feliz, que tengas una vida llena de ilusión, pasión y motivación.

Si te animas a embarcarte en este fascinante Viaje a tu felicidad, te acompañaré y guiaré hacia el destino final que nos llevará a Crear esa Vida que Deseas Vivir.

Eso es lo que nos llevará a ¡Crear Un Mundo Más Feliz Juntos!

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